miércoles, 27 de febrero de 2013

Primer Capítulo de Princesa Mecánica

¡Cazadores! ¿Listos para el sufrimiento? Laura ya nos dio las primeras frases aquí, ahora continuamos con lo que se ha revelado hasta este momento. ¡No se olviden de twittear #ClockworkPrincess para tener el capítulo completo en menos tiempo!




"Diciembre es un fortuito tiempo para casarse," dijo la costurera, hablando en torno a su boca llena de alfileres con la facilidad que le otorgaba los años de práctica. "Como dicen, 'Cuando la nieve de diciembre cae rápido, cásate, y el amor verdadero durará.'" Colocó un último alfiler en el vestido y dio un paso hacia atrás. "Bien. ¿Qué te parece? Este es un modelo inspirado en el propio diseño de Worth."

Tessa miró a su reflejo en el espejo de cuerpo entero de su habitación. El vestido era de un dorado profundo, como era la costumbre para los cazadores de sombras, quienes creían que el blanco era el color del luto, y quienes no se casarían con ese color, a pesar de que la reina Victoria había establecido que era la moda hacer justamente eso. Encaje de Duquesa afilaba el ajustado corpiño y caía desde las mangas.

"¡Es encantador!" Charlotte aplaudió y se inclinó hacia adelante. Sus ojos cafés brillando con deleite. "Tessa, el color luce precioso en ti."

Tesa se giró y retorció frente al espejo. El oro ponía un tan necesitado color a sus mejillas. El corsé le daba forma de reloj de arena y se curvaba en todas las partes donde debía de hacerlo, y su ángel mecánico alrededor de su garganta la confortaba con su tic-tac. Debajo de él colgaba el pendante de jade que Jem le había dado. Había alargado la cadena para poder usar ambos a la vez, al no estar dispuesta a desprenderse de cualquiera de los dos. "¿No crees, quizás, que el encaje es un poco demasiado adorno?"

"¡Para nada!" Charlotte se sentó de nuevo, una mano descansando protectivamente, inconscientemente, sobre su vientre. Ella siempre había sido muy delgada, flaca en verdad, para realmente necesitar un corsé, y ahora que iba a tener un bebé, se había dedicado a usar batas, en las que se veía como un pequeño pajarito. "Es el día de tu boda, Tessa. Si alguna vez hay una excusa para usar excesivo adorno, es ésa. Tan sólo imagínalo"

 Tessa había pasado muchas noches haciendo eso mismo. No estaba segura de dónde se casarían ella y Jem, porque el Consejo aún deliberaba su situación. Pero cuando se imaginaba la boda, siempre era en un iglesia, con ella siendo escoltada por el pasillo, quizás del brazo de Henry, sin mirar a izquierda o derecha, sino hacia adelante y justo hacia su prometido, como cualquier novia debería hacer. Jem estaría usando su uniforme, no el de tipo de pelea, sino uno especialmente diseñado, a la manera de un uniforme militar, para la ocasión: de negro con bandas de color dorado en las muñecas, y runas doradas recogidas a lo largo del cuello y la solapa.

Se vería tan joven. Ambos eran demasiado jóvenes. Tessa sabía que era inusual el casarse a la edad de diecisiete o dieciocho, pero ellos iban contra tiempo.

Contra el tiempo de vida de Jem, antes de que se terminara.
Se llevó la mano a la garganta y sintió la vibración familiar de su ángel mecánico, sus alas arañándole la palma. La costurera la miró ansiosa. Era una mundana, no una Nephilim, pero tenía la Vista, como todos los que servían a los cazadores de sombras. "¿Le gustaría que removiera el encaje, señorita?"
Antes de que Tessa pudiera responder, se oyó un golpe en la puerta, y una voz familiar. "Es Jem. Tessa, ¿estás ahí?"
Charlotte se sentó de golpe. "¡Oh! ¡Él no debe verte usando el vestido!"

Tessa estaba atónita. "¿Por qué no?"

"Es una costumbre de los cazadores de sombras, ¡da mala suerte!" Charlotte se puso en pie. "¡Rápido! ¡Escóndete detrás del armario!"

"¿El armario? Pero..." Tessa se interrumpió con un grito al tiempo de que Charlotte la agarraba de la cintura y la arrastraba hacia detrás del ropero como haría un policía con un particularmente resistente criminal.
Liberada, Tessa sacudió el polvo de su vestido e hizo una mueca a Charlotte, y ambas se asomaron por un lado del mueble mientras la costurera, después de lanzar una mirada desconcertada, abrió la puerta.

La cabeza de color de plata de Jem apareció en el hueco. Se veía un poco despeinado, su chaqueta torcida. Miró a su alrededor con perplejidad nates de que su mirada se encontrara con Charlotte y Tessa, medio ocultas detrás del armario. "Gracias a Dios," dijo. "No tenía ni idea a dónde se había ido ustedes.  Gabriel Lightwood está abajo de las escaleras, y está haciendo una fila terrible."

*****
"Escríbeles, Will" Cecily Herondale dijo. "Por favor. Sólo una carta."

Will sacudió su cabello empapado de sudor hacia atrás y lanzó una mirada hacia ella. "Pon tus pies en posición," fue todo lo que dijo. Le apuntó con la punta de su daga. "Allí y allí."

Cecily suspiró, y movió sus pies. Ella había sabido que estaba fuera de posición; había estado haciéndolo intencionalmente, para aguijonear a Will. Era fácil molestar a su hermano. Eso es lo mucho que recordaba de cuando él tenía doce años. Aún entonces, retarlo a hacer algo, como escalar el empinado tejado de su casa solariega, había resultado en la misma cosa: una fiera flama azul en sus ojos, una mandíbula fija, y algunas veces Will con un brazo o una pierna rota como resultado de eso.

Por supuesto, este hermano, el casi adulto Will, no era el hermano que recordaba de su niñez. Había crecido para ser ambiguamente más explosivo y más retraído. Tenía toda la belleza de su madre, y toda la terquedad de su padre; y, ella temía, la misma tendencia de su padre por los vicios, aunque eso ella lo había adivinado por los susurros de los ocupantes del Instituto.

"Alza tu espada," dijo Will. Su voz era tan fría y profesional como la de su institutriz.

Cecily la levantó. Le había tomado algún tiempo el acostumbrarse al sentimiento de usar el equipo sobre su piel: la túnica suelta y los pantalones, el cinturón alrededor de su cintura. Ahora ella se movía en él tan confortablemente como siempre se había movido con el más flojo de sus camisones de pijama. "No entiendo por qué no consideras escribirles una carta. Una sola carta."

"Yo no entiendo por qué no consideras el irte a casa," Will dijo. "Si tan solo acordaras regresar a Yorkshire tú misma, podrías dejar de preocuparte sobre nuestros padres y yo podría arreglar..."

Cecily lo interrumpió, habiendo tenido que escuchar este discurso unas mil veces. "¿Estarías dispuesto a apostar, Will?"

Cecily estaba tanto complacida como decepcionada al ver los ojos de Will brillar, justo como lo hacían los ojos de su padre, cuando una apuesta entre hombres era sugerida. Los hombres eran tan fáciles de predecir.

"¿Qué clase de apuesta?" Will dio un paso hacia adelante. Él estaba vistiendo el equipo; Cecily podía ver las Marcas que se entrelazaban en sus muñecas, la runa de la memoria en su cuello. Le había llevado algún tiempo el ver las Marcas como más que desfiguraciones, pero ya estaba acostumbrada a ellas ahora, cómo se había acostumbrado al equipo, a los grandes pasillos con eco del Instituto, y a sus peculiares habitantes.

Ella apuntó hacia el muro frente a ellos. Un viejo objetivo había sido pintado en la pared de color negro: una diana dentro de un círculo más grande. "Si pego en el centro de eso tres veces  tienes que escribirle una carta a papá y a mamá y decirles cómo estás. Debes de contarles sobre la maldición y el por qué de que te fueras."

La cara de Will se cerró como una puerta, de la forma en que siempre lo hacía cuando ella hacía esta petición. Pero, "Nunca golpearás el centro tres veces sin fallar, Cecy."

"Pues entonces no debería de preocuparte tanto hacer la apuesta, William" Ella usaba su nombre completo a propósito. Ella sabía que eso lo molestaba, viniendo de ella, aunque no cuando su mejor amigo -no, su parabatai; había aprendido desde su llegada al Instituto que estas cosas eran muy diferentes-Jem lo hizo, Will pareció tomárselo como un término de cariño.

2 comentarios:

Vania Ivette García Hernandez dijo...

Sin palabras,muero x leer el libro completo .gracias x publicarlo !

Anónimo dijo...

El capitulo no esta completo, falto lo de Benedict :S